José Luis Sampedro: Escribir es vivir

obra-vivir1Preparó este texto para las conferencias magistrales que dictó el verano del año 2003 en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander. “No he venido aquí a hacer retórica, ni literatura… he venido aquí a VIVIR, a vivir cuando se me está acabando la vida y, por tanto, a disfrutarla más”. Estas lecturas de Sampedro suscitaron una multitudinaria asistencia y resultaron profundamente emotivas, dadas las circunstancias personales de salud en que se encontraban tanto Sampedro como su mujer Olga Lucas, quien, posteriormente, se encargó de verterlas en este libro: “Aquí cuento yo mi vida, pero es narrada con las palabras de Olga Lucas, que son mías aún siendo suyas”. Los títulos de las conferencias, que son ahora los capítulos del libro, sugieren ya el carácter poético del texto: Por la boca vive el pez, Los ríos que nos llevan, Un mundo en el desván, Más adentro en la espesura, Viaje a la libertad… El contenido, que recoge sus años de infancia en Tánger, su adolescencia en Aranjuez y su vida en Madrid, y también su obra como economista y escritor, recorre los duros escenarios de la guerra civil y la posguerra con un rico anecdotario de situaciones personales. Es maravilloso observar a través de este texto mágico y tan bello la facilidad con la que trata el tema de la convivencia entre culturas y cómo le enriqueció personalmente.sampedro_09

Todo el texto tiene un sabor a cuento leído en voz alta, el cuento de un niño que -confiesa Sampedro- tan sólo ha querido encontrar una concha en la playa y ofrecérsela a su madre, una pequeña concha que para él es un tesoro.

http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/sampedro/obras-vivir.htm

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Victoria CAMPS: Creer en la educación

camps-creerDesde un punto de vista pedagógico y ético, un ensayo imprescindible para entender uno de los mayores retos del futuro: la educación

La idea que atraviesa este lúcido ensayo está contenida en su título: el problema fundamental que tiene la educación en nuestros días es la falta de fe. La educación ha perdido el norte, ha caído en la indefinición y ha olvidado su objetivo fundamental: la formación de la personalidad. Una formación que corresponde, sobre todo, a la familia, pero también a la escuela, a los medios de comunicación, al espacio público en todas sus manifestaciones. Urge, por tanto, volver a valores como el respeto, la convivencia, el esfuerzo, la equidad o la utilización razonable de la libertad. Es necesario recuperar el buen sentido de conceptos como autoridad, norma, esfuerzo, disciplina o tolerancia. Y, por encima de todo, hay que cambiar de perspectiva, eliminar tópicos y asumir que estos valores, estas actitudes, se pueden y deben enseñar. No podemos inhibirnos de la responsabilidad colectiva que supone educar. El futuro y el bienestar de la sociedad depende de nuestro compromiso.
Dividido en once breves capítulos, Victoria Camps incide en la falta de motivación de alumnos y educadores. Camps relaciona esta problemática con el desarrollo de la sociedad de bienestar y de consumo, responsables en cierta medida del fracaso del modelo educativo imperante.